viernes, 30 de septiembre de 2016

Capítulo XIII (Alisse)

Alisse apenas había avanzado unos metros tras salir del orfanato cuando alguien se acercó por detrás de ella.
-Cosas tan bellas como estas debería tener junto con otros mil detalles una hermosura como tú, Sophie, puesto que te mereces el cielo -le susurro al oido mientras le ofrecía unas rosas.
Alisse no supo como reaccionar ya que supuso que esas palabras provenientes de un joven a sus espaldas, irían dirigidas a otra persona.
-Muchísimas gracias, es que no me esperaba algo así, las rosas, la palabras, es más, no logro entender ¿Porqué tienes esos gestos hacia mí si es la primera vez que se cruzan nuestras miradas? -le dijo para evitar que él se diese cuenta de que ella seguía cavilando debido a sus palabras.
-Mi nombre es Will, y lo he hecho porque tienes algo que me llama poderosamente la atención, además de que pienso que eres ese alma gemela que tanto tiempo llevo buscando -hizo una pausa para besar su mejilla -seguro que tu sientes lo mismo.
Entonces Alisse al recibir el beso de Will en su mejilla, escuchó una voz en su interior.
-Ten mucho cuidado con él y con aquello que le muestras de ti, puede que no sea cierto lo que dice. Alisse ve con cautela.
Siguieron caminando alejándose del orfanato, cerca del que se habían conocido hacía unos instantes. Alisse que iba unos pasos por delante, nerviosa, se encaminó hacia la calle del mercado con intención de encontrar algún vendedor despistado del que poder conseguir algo de comida. La presencia de Will apenas se notaba pero de alguna forma, ella sabía que seguía tras ella. 
A medio camino Alisse vio de lejos al guarda que solía estar frente a la biblioteca y decidió dar un rodeo por los callejones, con el fin de evitarlo antes de que la viese, tampoco entonces Will dijo nada, extraño, pero ella no le dio importancia. 
Tardaron más de lo que esperaba en llegar, por culpa de tener que desviarse, y cuando llegaron a la calle del mercado, solo había un par de mercaderes aún intentando vender sus productos. Alisse dudaba entre el puesto de carne y el de fruta, observó a los vendedores como Patrick le había enseñado, intentando estudiarlos. El frutero era bastante delgado, y parecía ágil, aunque algo distraído; el carnicero, por otro lado, aunque estaba atento y hacia lo posible por llamar la atención de la gente, también andaba atareado, y una gran barriga le impedía acercarse demasiado al mostrador, se decidió por este, con ese físico no debería de correr mucho.
Alisse le hizo un gesto a Will para que la esperara, y él, extrañado, obedeció. Luego Alisse se escabulló entre la gente y se colocó en el lateral de la tienda, se arrodilló e intentó coger la carne más cercana del mostrador. Cogió sin problemas las dos primeras piezas pero cuando cogió la tercera el carnicero la vió y tuvo que salir corriendo con la carne. 
No fue hasta el final de la calle cuando pudo girarse y ver que su perseguidor se había quedado atrás. 
Estaba atardeciendo, había perdido más tiempo del que esperaba.
-No esperaba ese acto de tu parte -dijo Will ofreciéndole una rosa de nuevo desde su espalda sin previo aviso -pero tampoco es que me moleste. 
Alisse se dió la vuelta para quedar frente a él.
-Creo que va a ser mejor que me marche para casa, ya que oscurecerá dentro de poco y prefiero ir mientras aun quede un atisbo de luz -dijo mientras intentaba sujetar la carne para que no le cayese -¿podrías acompañarme hasta cerca de allí para no ir sola? 
-Sin problema alguno, dueña de mis pensamientos -respondió el al instante.
Caminaron con algo de prisa aunque no demasiada, hasta llegar al lugar donde se habían conocido apenas unas horas antes. Al llegar, Alisse le agradeció el haberla acompañado.
-Gracias a ti -Will la beso en la frente -seguiré peleando el resto de mis días por tenerte a mi lado pues lo que mi corazón siente es muy fuerte.
Alisse esperó a que Will se hubiera alejado y desaparecido de su campo de visión para dirigirse al orfanato, pues había apenas unos metros, y mientras caminaba meditó sobre lo que había ocurrido creyó ver a una joven de cabello moreno y vestida de negro que parecía alejarse del orfanato, tras cruzarse con ella, decidió correr hasta el orfanato pues se temía lo peor.
Nada más entrar en el orfanato, se puso a gritar el nombre de Patrick, llamándolo preocupada, hasta que lo vio, se encontraba sano y salvo. Con una gran euforia fue corriendo para abrazarlo y contarle el extraño encuentro que había tenido aquella tarde.

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