miércoles, 15 de junio de 2016

Capítulo I (Patrick)


Un día nublado que, siendo mediados de verano, no debería de ser frío, en cambio aquel lo era. Dos figuras ligeramente encogidas se esforzaban en que no hubiese ni una rendija en sus abrigos por donde el gélido aire pudiera entrar.
-Apresuremonos un poco, estamos ya cerca de casa -dijo la que tenía el abrigo largo, aunque también se notaba que era más delgada que su acompañante.
-¡Tonterías! ¡No hay frío no hay dolor! -dijo el otro sacándose el abrigo -¡Atchu! -Inmediatamente se lo puso y cerró de nuevo.
-Dime ¿Tu piensas antes de hacer eso?
-Es evidente que no. Pero aún así, yo no necesito abrigarme tanto como tú. -respondió.
-¡Oh!¡Perdone usted joven Patrick -dijo haciendo una reverencia.
-Detesto ese nombre -dijo poniendo mala cara.
-Si no quieres que te llamen así, cambiate el nombre -dijo ella tranquilamente.
-Como si pudiera. Nadie puede cambiarse el nombre. Los guardias me lo harían pagar y cambia de nuevo. ¿No ves que registran los nombres de todos los habitantes vivos? Si uno se cambia el nombre, tendrían que modificar todos los archivos, y ellos odian que les den trabajo.
-Puede ser. Pero bueno -dijo la acompañante de Patrick -Entonces tendrás que acostumbrarte.
-Qué remedio.
Se pararon frente a un edificio medio derruido. Lo miraron y caminaron hacia él, lentamente, cabizbajos hasta la entrada. Empujaron despacio la puerta y entraron en el frío edificio.
El orfanato no era el mejor lugar en el que vivir, pero nadie lo usaba ya, los que allí vivían no habían sobrevivido al invierno pasado, las gripes y fiebres les hicieron parecer.
-¿Dónde dejaste las cosas ayer? -Preguntó Patrick mientras buscaba en el primer piso.
-En el sótano, creo. -No sé, déjame dejar esto en algún sitio y ahor buscamos. Lo encontró apoyado en la pared tallando un pequeño trozo de madera sin demasiado éxito, nunca se le había dado demasiado  bien.
La puerta del sótano llevaba rota desde antes de que llegaran, la habían destrozado completamente, desde dentro.
Alisse y él habían usado los restos días atrás para hacer un fuego en el comedor y ahuyentar el frío.
Pocas veces habían bajado al sótano, lo usaban como almacén pero no solían bajar más de una vez a la semana. Ninguno de los dos sabría decir por qué, pero allí había algo oscuro y peligroso, aunque ellos no habían visto nada extraño.
Cogieron una lámpara de aceite y comenzaron a bajar lentamente las escaleras, lo único que rompía aquel sepulcral silencio eran los crujidos de la madera de las viejas escaleras bajo sus piés. Una vez abajo, echaron un vistazo a su alrededor.
-¿Donde dejaste los libros ayer? -Preguntó Patrick.
-¿Era eso lo que buscabas?¡Boh! -Alisse parecía algo molesta -Cuando dijiste las cosas, pensé que hablabas de lo otro...Los libros están en el segundo piso, en la estantería. Aquí hay demasiada humedad para ellos.
-Esta bien. ¿Tu necesitarás algo aquí? -respondió echando otro vistazo.
-No. Así que subamos de una vez. Este sitio me pone los pelos de punta. -Alisse comenzó a subir las escaleras lentamente.
-Esta tarde pensaba ir a donde siempre, a ver si encuentro algo útil, ven conmigo, a ver si encontramos una puerta para el sótano. estoy harto de tenerlo abierto.
-Me parece bien. Estoy de acuerdo contigo, nos reuniremos allí, tengo algo que hacer antes. -Alisse se fué a otra habitación y volvió con el abrigo puesto de nuevo. -Me voy, nos vemos donde siempre dentro de un par de horas.
-De acuerdo, adiós. -Patrick empezó a subir las escaleras al segundo piso y entró por la tercera puerta, se acercó a una pequeña y destartalada estantería junto a la ventana. Buscó entre los pocos libros que había y escogió uno de lomo prácticamente descolorido aunque aún podía notarse el color rojizo que había tenido originalmente.
El lomo decía: "Interpretación de los sueños". Lo abrió y empezó a pasar las páginas en busca del capítulo que buscaba. Al no dar con él, volvió al índice para localizar la página exacta. En el índice ponía que empezaba en la página 158, por lo que fué directamente a ella, pero al llegar...
-No está -Patrick estaba perplejo. Se paró las páginas y miró entre ellas. Había restos de papel. -Alguien ha arrancado el capítulo sobre los sueños de animales. Tendré que buscar otro ejemplar -dijo decepcionado.
Metió la mano en uno de los bolsillos del pantalón y sacó un mapa excesivamente doblado y lo desplegó en el suelo. Puso el dedo sobre un cuadro que representaba el orfanato y luego el índice de la otra mano en el lugar al que quería llegar, fue recorriendo el camino con el dedo, esquivando las calles bloqueadas por la nieve.

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