lunes, 27 de junio de 2016

Capítulo V (Alisse)

Alisse pensó que al estar en la habitación como Patrick le había dicho que se escondiera, estaría segura. Para su sorpresa, el perro la había seguido.
Seguía ladrando como cuando se lo había cruzado en la calle y tenía la impresión de que su ojo izquierdo, ahora el único, de alguna forma, brillase. Había algo en él que le ponía los pelos de punta.
De repente, Alisse sintió algo en su interior, no sabía que era, a lo mejor el miedo a aquel perro que tanto miedo le daba, de repente miró para la sombra de Alisse y se produjo un repentino y sorprendente cambio en él. Ahora parecía que el perro le tenía miedo a ella, inmediatamente se marchó por el lugar del que había venido.
Intrigada por lo sucedido, lo siguió sin dejar que él se diera cuenta. Le siguió hasta la entrada trasera del orfanato, su amo lo esperaba junto a la puerta abierta. Al llegar a su lado, el hombre lo acarició y Alisse se fijó en él. En su cara. Ahora aquel hombre ya no tenía ojo izquierdo, en su lugar había una extraña marca. Alisse supo que era imposible que fuera casualidad.
Alise maldijo una y mil veces su torpeza, en aquel momento, al tropezar con una tabla.
-¿Ya te has levantado? -preguntó el hombre sin inmutarse -¿O quizás la niña ha salido de su escondite?
Entonces intentó no volver a hacer ruido alguno, por lo que cuidadosamente esperó a que se marchase lo más pronto posible. Poco tiempo después oyó cómo el hombre y su perro se marchaban de allí, hacia la calle.
De todas formas antes de ir en busca de Patrick, Alisse decidió comprobar que se habían ido, sólo por asegurarse, y se asomó ligeramente. Doblaban la esquina cuando ella sacó la cabeza, también vió que, sorprendentemente, en el tejado del orfanato había resistido algo de nieve que acababa de caer ahora al suelo. El frío había permitido que no se derritiera. Alisse entró de nuevo y volvió a la habitación dónde se habían separado, y allí lo encontró. Con un ojo morado e inconsciente, pero vivo. Le llevó, o más bien lo arrastró, hasta un colchón y le dejó allí para coger algo de la nieve que había visto fuera y usarla para bajar la hinchazón del ojo, por desgracia no tenía nada para curar la herida de la cabeza, así que usó la nieve también. Le puso nieve en el ojo con varios trozo de sábana rota para evitar que le quemase , la nuca, la frente, y alrededor de la herida . Después salió a la calle en busca de algo que pudiera usar para curar sus heridas, por desgracia sólo se le ocurrió un sitio dónde buscar, donde cogían todo, el basurero.
No tardó demasiado en llegar, enseguida se puso a rebuscar rápida, pero cuidadosamente. Había un montón de cosas inútiles, y sobretodo, parte rotas de cosas que no supo decir qué eran.
Después de remover durante horas, encontró un pequeño bote de lo que parecía ser un ungüento debajo de un montón de basura, apestaba pero tenía escrito algo sobre el tratamiento de heridas, por lo que Alisse no dudó en usarlo.
Fue rápidamente de vuelta al orfanato, aún faltaba una hora o dos hasta el anochecer pero quería que hubiera suficiente luz cuando tratara a Patrick sin tener que encender una hoguera.
Al llegar de nuevo, fué rápidamente hasta Patrick y le aplicó inmediatamente, y sin pensar, el ungüento. Aún así, su preocupación por él aumentaba poco a poco. Cuando terminó, se recostó en el colchón junto a él al tiempo que se le iban cerrando los ojos debido al sueño y a lo vivido en aquel ajetreado día. Antes de acostarse, Alisse le tapó con una manta algo roída y ella con la otra que tenían, no sería gran cosa pero aún así serviría. A pesar de que su posición no era la correcta, el sueño terminó por vencerla.
Al día siguiente sentía como si la estuvieran zarandeando con fuerza agarrándola del brazo mientras le hablaban.
-Vamos, Alisse, despierta.
-¿Se puede saber qué ocurre Patrick? -dijo desperezándose, y cuando terminó de desperezarse vió a Patrick con el ojo bastante mejor y sonriendo. Entonce se abalanzó sobre él para abrazarlo -¡Que bien, ya estás mejor! Menudo susto me diste.
-Tranquila, estoy bien. -le contestó.
-Pensé que te había pasado algo más grave -dijo preocupada -es decir, parecía que te había dado una buena paliza.
-Sólo tengo un pequeño golpe, tampoco hay que preocuparse tanto por ello -dijo restándole importancia.
Alisse se enfurruño al oírle decir eso. A su ver, Patrick se comportaba como un niño pequeño, aún así era como un hermano mayor, lo que quería era decirle una cosa importante.
-Patrick, tengo que decirte algo -Alisse se acercó un poco.
-Dime -le contestó.
-Yo...bueno quería decirle que soy yo la que tiene las hojas del libro sobre los sueños -Alisse estaba algo preocupada por su reacción.
-¿Cómo sabes que las buscaba? -le pregunto él perplejo.
-Pues…-en ese momento Alisse se dió cuenta de que no sabía como lo había averiguado, pero así era. -Ni idea.
-De todas formas…¿Por qué las ocultaste? ¿Y por qué las cogiste? -dijo algo enojado y molesto.
-Porque tuve algunos sueños extraños sobre un animal, durante bastante tiempo y tenía miedo tanto de los sueños como de qué pensaras que yo era un bicho raro o algo así. -dijo preocupada.
-Tonta -dijo Patrick sonriendo y dándole un abrazo -Yo también he soñado cosas raras, así que si tú eres un bicho raro, yo también. Venga no te preocupes, juntos averiguaremos lo que significan ¿De acuerdo?
-De acuerdo -dijo Alisse abrazándolo de nuevo y sonriendo como una niña pequeña.

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